Circuito de Nürburgring

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Tiempo en Nürburgring de Lamborghini Diablo GT

8' 4'' 0'''

Lamborghini  Diablo GT
  • Año: 2000
  • Trazado: Nurbugring nordschleife
  • Piloto: Horst von Saurma

80 unidades y 575 CV de Tracción Trasera: La Leyenda del Diablo GT en el Infierno Verde

El Lamborghini Diablo GT no solo fue una joya de colección por su exclusividad técnica y estética, sino que también dejó su impronta en el asfalto de Nürburgring para validar su ADN de competición. En el año 2000, el legendario probador Horst von Saurma se puso al volante de esta bestia de 575 CV para la revista Sport Auto, calzando neumáticos Pirelli P Zero.

El cronómetro se detuvo en un tiempo de 8:04, una marca que en su momento fue impresionante para un vehículo de tracción trasera tan exigente y voluminoso. Este registro situó al Diablo GT por delante de otros iconos contemporáneos, como el Diablo SV (8:09) o el Ferrari 360 Modena (8:09), demostrando que la evolución hacia los 6.0 litros y la dieta de fibra de carbono habían surtido efecto.

En este 2026, ver ese tiempo de 8:04 nos permite apreciar cómo el Diablo GT logró equilibrar la fuerza bruta de su motor V12 con una agilidad sorprendente para su época, consolidándose como el Diablo de calle más rápido en el "Infierno Verde" antes de la llegada de la era Murciélago.

Lamborghini Diablo GT: Un Purasangre de Carreras que Conquistó las Calles

Presentado en 1998 como una serie ultralimitada de solo 80 ejemplares, el Lamborghini Diablo GT representa la expresión más visceral y cruda del legendario superdeportivo italiano. Siguiendo la estela de versiones radicales como el SE30 Jota, el GT fue concebido con una orientación clara hacia la competición, integrando componentes exclusivos que lo distanciaban radicalmente del Diablo convencional. Aunque fue una variante exclusiva para el mercado europeo, su estatus de culto llevó a que varias unidades cruzaran el Atlántico hacia Estados Unidos, consolidándose como una de las piezas más codiciadas por los coleccionistas de la marca del toro.

La metamorfosis exterior del Diablo GT fue profunda y funcional. La carrocería, construida casi íntegramente en fibra de carbono (a excepción del techo de acero y las puertas de aluminio), lucía un agresivo paquete aerodinámico que incluía un gran extractor de aire frontal, conductos de estilo NACA y paneles laterales ensanchados. Sin embargo, su rasgo más distintivo era la enorme toma de aire central sobre el techo —el "snorkel"— diseñada para alimentar el motor V12. En la zaga, el parachoques tradicional fue sustituido por un imponente difusor de carbono que albergaba dos enormes salidas de escape centrales, rematado por unas llantas OZ de tres piezas que enfatizaban su carácter de pista.

Bajo el capó, Lamborghini elevó el listón técnico al incrementar la carrera del motor V12, alcanzando una cilindrada de 6.0 litros. Este propulsor, que sentaría las bases para el posterior Diablo VT 6.0, entregaba una potencia de 575 CV y un par motor de 630 Nm. Para maximizar el rendimiento y reducir el peso, la marca prescindió del sistema de tracción total, convirtiendo al GT en una máquina de tracción trasera pura y exigente. El interior reflejaba esta filosofía con un diseño minimalista, paneles de fibra de carbono, asientos de competición con arneses de cuatro puntos y un volante de menor diámetro, aunque curiosamente conservaba el aire acondicionado de serie, equilibrando la brutalidad mecánica con un mínimo de confort para su uso en carretera.